Tener amigos, tener amores...
Tener amigos, tener amores...
ARREGLANDO, REPARANDO... ...EL CORAZÓN...
En los últimos tiempos he tenido algunas conversaciones que me han dejado pensando sobre temas como este...
Y es que las relaciones se quieren complicar, pero no hay que dejar que nos compliquen a nosotros.
Parece ser que cuando tenemos una relación durante algún tiempo con alguien, la mayoría de las veces, nos empeñamos en definirla, en dejarla "clara"...
Surge esa pregunta: ¿qué somos?
Esto supone compromisos que, tal vez, no nos sintamos con fuerzas para emprender.
Simplemente queremos dejar claro que la situación no debe interferir en nuestra vida, hasta el punto de ser "convencional" o "normal", necesitamos intimidad, que sea distinta.
Quienes hemos estado instalados en la normalidad y ésta se nos ha revuelto violentamente en contra, no queremos volver a pasar por ese latigazo de realidad y nos mostramos escépticos y distantes en nuestros encuentros.
Los sentimientos se hacen más espesos, menos impetuosos, con el punto de frialdad que requiere ir muy poco a poco, siempre comprobando que los pies no se levantan del suelo.
No nos dejamos llevar por el vértigo de la pasión, nos parece todo mucho más real y más tangible...
Insistir en "ser" pareja, novio, compañero, amigo, amante, amor... nos parece una frivolidad de adolescentes.
Pensamos que mejor no ser "..." de nadie.
No hay palabra que defina el verdadero sentido de nuestra relación, porque no habrá sido inventada, las otras conllevan significados de los que queremos huir.
Mientras nos haga sentir bien la situación, será válida; cuando nos sintamos a disgusto se acaba y listo.
Cada vez que se plantea una re-definición, se vuelve a pensar con intensidad: "...si no me aporta nada nuevo, fuera..."
Nos gusta dejarnos llevar y no pedir nada a cambio, nos dejamos querer...pero, queremos??
Hemos de corresponder con respeto, hemos de querer sin secretos, hemos de hablar sin tapujos, hemos de amar con ilusión,...siempre que nos haga sentir que no perdemos en el cambio. Hemos de llegar hasta el egoísmo positivo que nos beneficia y beneficia a quien lo proporciona. Aquí todos ganamos, en caso contrario: no juego.
Con el correr del tiempo nos hacemos precavidos y nos sentimos muy sensibles ante la posibilidad de sentir dolor, de padecer desengaños, de ser engañados, de notar la indiferencia, de ser rechazados,...
Todo esto no impide que podamos seguir estando en el mercado de la vida, sintiendo como podemos alegrarnos de disfrutar cada instante conscientemente...con el desgaste de conciencia que esto representa y que por bien gastado esté.
-------------
-------------------------------




Milady dijo
Unsolete, no te haces una idea de lo bien que me habría venido tu artículo hace un par de días. Me encanta que las cosas tengan un nombre, pero mucho más que no sea obligatorio ponerles ninguno. Yo a eso le llamo libertad, de la buena.
Esupendo artículo. Un abrazo.
26 Abril 2007 | 03:43 PM