Es la noria de la vida...
Si, esta vida es una noria, un tiovivo que no para, que me hace perder el equilibrio y que me deja sin fuerzas, sola, con la cabeza dando vueltas y los pesamientos confusos y sigue...
Una noria que no para, que no deja de girar, que me confunde... esto dura demasiado, no me deja respiro, no puedo ordenar mis pensamientos, sigue y sigue aunque mi deseo sea dejar de girar, poder mirar un punto fijamente, no puedo, me lo impide el vertiginoso zarandeo, la interminable movilidad, y sigue...
Una noria que no para, no deja paso a nada, sigue sin dejar tiempo a otras sensaciones, no puedo bajar, no me tocan los pies en el suelo desde ¿cuándo? ni lo recuerdo, no puedo recordar, no me puedo concentrar, no puedo pensar con claridad, y sigue...
Que no para, que no parará y que me seguirá dejando la sensación de no poder pensar, de no poder tomar decisiones, me confunde, cambia contínuamente, nunca está en el mismo sitio, y sigue...
Que no para, que me deja un fuerte dolor en el corazón que no tiene cura, ese corazón forzado, tanto tiempo ya, a llevar el ritmo de tanto cambio, el mismo corazón que me ahoga, que me presiona en la garganta para arrancar un grito y que me deja muda con tanto giro y giro, con tantas sacudidas, y sigue...




marianalaaldeana dijo
Pues no vengo yo poco mareada de las fiestas como para toparme con este mareante artículo.
Pero sí que tienes razón, y si tanto dolor sirviera para algo... Pero será, seguro que sí, verás.
Un beso, guapa.
7 Julio 2008 | 09:03 PM