Locus amoenus...
<<<<"Te he regalado el reflejo de un locus amoenus… imagen pompeyana que ya conocías.
Un lugar soñado por todas las tradiciones literarias. Desde la Biblia a la poesía bucólica: “El cojo saltará como un ciervo y la lengua del mudo gritará de alegría, porque el agua brotado en el desierto, han nacido torrentes en la estepa. La tierra ardiente es ahora un estanque, el país de la sed está lleno de fuentes de agua. Donde yacían los chacales, ahora crecen cañas y juncos”. Sirva el ejemplo de Isaías, voz bíblica terrible pero también calma y deseosa del mejor lugar para el descanso. Me gusta especialmente porque no concibe ese lugar sin unas cañas… como la que sirve de apoyo al ligero pájaro, juguetón e inocente de tu lámina.
¿Para qué soñar con lugares perfectos si no existen? Recuerdo que cada vez que he sentido admiración por la belleza natural, alguna incomodidad avisaba de la fragilidad de lo amable: o el abundante verde era colonia de agresivos insectos, o el radical desierto advertía de la sequedad y sus peligros. No creo que la intención del locus amoenus (así se llama este antiguo tópico literario: descripción del “lugar amable y placentero”) sea construir un reflejo fidedigno de la realidad natural. Más bien lo contrario: hacer de la naturaleza el lenguaje y el medio para expresar el sueño de descanso, de detención de toda ley severa; el deseo de calma mientras la cara más amable de la naturaleza nos sirve de suave telón de fondo.
Aunque no haya figuras humanas, el locus amoenus se concibe desde la medida de los hombres. La medida de la moderación y de la belleza limitada. La extremosidad de las altas cimas o la impenetrabilidad de los oscuros bosques no dan el tono del locus amoenus, dado su exceso y desmesura. El tópico literario requiere el paisaje de colinas suaves, o de naturalezas que parecen más jardines que selvas. Y esto es así porque sólo en este espacio puede habitar, sin temores ni convulsiones, el sueño humano de la calma. Mira estos versos de Virgilio, remate de una Égloga en la que dos pastores hablan de sus males de amor y de la lejanía de Roma y su grandeza monumental. Ambos habitan el paisaje de la región de Mantua, de ligeras ondulaciones y pastos verdes, y admiran la descomunal altura de la capital de su Imperio, pero prefieren vivir lo suficientemente lejos como para no sentirse abrumados. Dice así Títiro (uno de los pastores) a Melibeo (el segundo):
“Podrías aquí descansar esta noche conmigo
sobre el ramaje verde. Tenemos manzanas maduras,
tiernas castañas y gran provisión de leche cuajada.
En lontananza ya humean los techos de los caseríos
y prolongadas las sombras descienden de la alta montaña”.
¿Quién no ha soñado con simples viandas y buenas compañías? Te digo que yo tengo inclinación a soñar despierto con tales imágenes. Por eso quería acercarte una de ellas: un tapiz de verde vivo en el que un gorrión busca el equilibrio en la inestable caña. Si tú lo disfrutas, yo amaré aún más la pintura y el verso que evoque el lugar calmo y plácido, el lugar amable. Besos desde este jardín detenido. Basia!">>>> (25-09-08)
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...ya está en su sitio, en el lugar perfecto para trasladar mi pensamiento a ese lugar amable y placentero, para recordarme que los sueños hermosos se hacen realidad aunque siempre terminemos despertando, para desear viajar hasta lugares remotos,... no estaría nada mal hacer uno a Pompeya y contemplar el original...
Gracias... siempre gracias!!
( Casa del Bracciale d'Oro. Pompeya)
======================================Mua!




operadoor dijo
vaya abundancia de información, me gustaron los torrentes en la estepa
1 Diciembre 2008 | 07:20 PM